Reserva Manakai · Bosque seco tropical · Córdoba, Colombia
Escucha bioacústica y creación sonora con jóvenes del bosque seco
Una red de grabadoras y camaras trampa lleva dos años escuchando este bosque sin que nadie de la comunidad que vive con él haya oído lo que las máquinas registran. El proyecto entrega ese archivo, y las grabadoras, a un grupo de jóvenes del territorio.
El proceso tiene tres movimientos que se repiten a lo largo del año. Escuchar: mantener las estaciones, recuperar las tarjetas, sostener la atención. Vectorizar: convertir esa escucha en datos con herramientas libres — detección de eventos, espectrogramas, un calendario fenológico del lugar. Componer: volver ese material obra, en una instalación sonora multicanal montada primero en la reserva.
El eje político está en el segundo movimiento, y se dice sin rodeos: la misma cadena técnica —sensor, vectorización, inscripción— produce un aparato de vigilancia o un parlamento, y lo que decide cuál de los dos es no está en el código sino en quién decide qué se registra, qué se publica y qué se calla. Por eso una parte explícita del trabajo consiste en decidir colectivamente qué no se hace público.
Un remanente de bosque seco y lo que ya se registra en él.
Cartografía colectiva, encuentro, recorrido: el proceso existe antes que la beca.
De la grabadora al calendario fenológico: la escucha convertida en dato, y el dato devuelto al territorio.
La instalación multicanal y el sistema que la gobierna.
El corpus del que sale este trabajo.
Lo que no cabe en una imagen fija.