Reserva Manakai · Bosque seco tropical · Córdoba, Colombia

Parlamento de lo Vivo

Escucha bioacústica y creación sonora con jóvenes del bosque seco

Lugar
Reserva Manakai, bosque seco tropical
Córdoba, Colombia
Con quién
4 a 8 jóvenes de 10 a 15 años del territorio, con el semillero BioDiverso–Fauno (Universidad de Córdoba)
Duración
Doce meses, enero a diciembre de 2027, en seis encuentros con salida de campo
Resultados
Instalación multicanal · archivo abierto · protocolo replicable · muestra pública
Autor
Alejandro Duque Jaramillo
alej@protonmail.ch

Una red de grabadoras y camaras trampa lleva dos años escuchando este bosque sin que nadie de la comunidad que vive con él haya oído lo que las máquinas registran. El proyecto entrega ese archivo, y las grabadoras, a un grupo de jóvenes del territorio.

El proceso tiene tres movimientos que se repiten a lo largo del año. Escuchar: mantener las estaciones, recuperar las tarjetas, sostener la atención. Vectorizar: convertir esa escucha en datos con herramientas libres — detección de eventos, espectrogramas, un calendario fenológico del lugar. Componer: volver ese material obra, en una instalación sonora multicanal montada primero en la reserva.

El eje político está en el segundo movimiento, y se dice sin rodeos: la misma cadena técnica —sensor, vectorización, inscripción— produce un aparato de vigilancia o un parlamento, y lo que decide cuál de los dos es no está en el código sino en quién decide qué se registra, qué se publica y qué se calla. Por eso una parte explícita del trabajo consiste en decidir colectivamente qué no se hace público.

I

El territorio

Un remanente de bosque seco y lo que ya se registra en él.

01/20Reserva Manakai, bosque seco tropical, Córdoba. Vista aérea del fragmento y su borde de potrero: la forma exacta del problema. De los nueve millones de hectáreas de bosque seco que tuvo Colombia persiste hoy cerca del 8 %, en remanentes como este.
02/20Anochecer sobre el dosel. La hora en que el coro diurno cede y entra la fauna nocturna: el cambio de turno que las grabadoras registran todas las noches del año.
03/20Registro nocturno de cámara trampa: un felino manchado cruza el sotobosque a las 21:33. El aparato fecha y mide la temperatura de cada aparición; el archivo sonoro hace lo mismo con lo que no se deja fotografiar.
04/20Huellas frescas en el barro de un bebedero. Antes que cualquier sensor, este es el registro que la gente del lugar ya sabe leer.
II

La comunidad y el método

Cartografía colectiva, encuentro, recorrido: el proceso existe antes que la beca.

05/20Cartografía colectiva del departamento de Córdoba dibujada en tablero, presentada en una exposición dedicada a Orlando Fals Borda (Montería, Colombia), quien desde una antropología social desarrolló el método de Investigación Acción Participativa que guía este proyecto. Aquí los nombres los ponen quienes participan del ejercicio: el mapa no se entrega hecho ni viene de afuera.
06/20Jóvenes reunidos en la casa comunal de El Balzal, junto a la reserva. Este es el lugar y el formato en que se sostendría el laboratorio de escucha: donde la comunidad ya se reúne, y no en un aula.
07/20Recorrido de reconocimiento con habitantes del territorio para decidir dónde van las estaciones de escucha. La ubicación de un micrófono es una decisión sobre qué se vuelve audible.
08/20Equipo de campo: grabadora, micrófono, audífonos, botas. Nada de esto exige formación previa. La beca no compra hardware —ya existe—: sostiene el proceso de aprender a usarlo entre todos.
III

El instrumento

De la grabadora al calendario fenológico: la escucha convertida en dato, y el dato devuelto al territorio.

09/20Estación de registro instalada y amarrada al tronco. Permanece semanas en el sitio grabando sin nadie presente; recuperar la tarjeta es la rutina que estructura el año de trabajo.
10/20Espectrograma de un evento detectado por el sistema. La franja continua es el coro de insectos; los trazos que la cruzan, voces individuales. Aquí la escucha se vuelve dato — y el dato, materia de composición.
11/20Calendario fenológico de la reserva: 72 especies censadas ordenadas sobre el año, con el régimen de lluvias en el anillo exterior. Es el instrumento que quedaría instalado en el territorio al final del proceso.
12/20Aplicación de registro georreferenciado en campo: cada grabación queda con fecha, duración, nota y especie. Las coordenadas aparecen reservadas — el criterio de opacidad que el proyecto propone se aplica también a su propio portafolio.
13/20«Parliament of All Things»: interfaz en vivo del motor. Cada especie acústica detectada entra con su categoría de riesgo UICN y un peso de voto; el estado del bosque modula el sonido de la sala en tiempo real.
IV

La obra

La instalación multicanal y el sistema que la gobierna.

14/20«El paso de una voz», diagrama del sistema. Una voz del bosque atraviesa el anillo fenológico hasta ser inscrita, o permanece opaca: el derecho a no ser registrado es una función del sistema, no una omisión suya.
15/20Simulación de montaje de la instalación multicanal en sala: espectrogramas proyectados, sistema envolvente de altavoces, escucha de pie.
16/20Simulación de la instalación desplegada en el bosque seco, en estación seca. La sala de escucha vuelve al lugar del que salió el material.
17/20Segunda variación de la propuesta en campo, con el sistema abierto al bosque y sin sala que lo contenga.
V

Trayectoria

El corpus del que sale este trabajo.

18/20«[de] Bioacústica [a] Biocracia. Parlamento de lo Vivo en el Bosque Seco Tropical», tesis doctoral en curso — Doctorado en Diseño, Arte y Ciencia, Universidad Jorge Tadeo Lozano; dirección de Felipe César Londoño.
19/20«Especies y Espectros: de la bioacústica a la escucha profunda en las artes mediales», encuentro co-organizado en el Museo de Arte Moderno de Medellín con la University of Illinois y el MAMM.
20/20Trabajo de campo con sistema de grabación y transmisión en Désert Numérique, Saint-Nazaire-le-Désert (Francia). Práctica sonora de campo de la que este proyecto es continuación.