œ�hoy me encontre este articulo acerca de como viven la mayoria de esas familias que dependen economicamente de un familiar en el "exterior". Esto es hoy para la economia del pais uno de los mayores o el mayor ingreso de remesas....el articulo no habla de trafico de drogas como la mayoria de personas creerian cuando se habla de la economia en colombia, habla de la gente que trabaja en lo que sea para mandar e intentar sostener una familia a miles de kmts de distancia. http://semana2.terra.com.co/opencms/opencms/Semana/articulo.html?id= 83150 en mente de una esta la idea de un live-cd linux (esto significa que un cd-rom contiene un sistema operativo basado en gnu/linux con algunas aplicaciones para comunicacion que funcionarian en cualquier pc desde el cd-rom sin necesidad de ser instalado en el disco duro de la maquina) que sirva para comunicarse, solo eso, como el live cd de dynebolic pero incluyendo el proyecto de gollum y algunas otras aplis mas que sirvan para chat y voip (voz sobre ip) que se cargen facil desde cualquiera de estos pcs que EPM ha distribuido por medellin....o los de los pueblos...o donde sea. seguramente esta distro aparecera pronto, esto es algo que esta en la mente de muchos grupos desde hace rato, lo que me preocupa es como distribuirla...y el lenguage que utilice...hablando con pablo le decia que creo que unos de los mayores beneficiados serian los de los internet cafes o cabinas telefonicas en Europa, en colombia y todo surmaerica esto se ve en cada esquina tambien, seria con ellos entonces...por ahi se podria empezar tanto fuera como en casa... en fin si alguien tiene ideas, comentarios o se interesa, pues montemos una pagina y empecemos a tratar de coordinar esfuerzos. al menos de comunicacion visual ya que solo nosotros sabemos como comunicarnos, tenemos el lenguage y esto no viene de un proyecto europeo sino de nosotros mismos de los que somos. _____________________________________________________________________________ aca el articulo por si el link de arriba se muere: ----------------------------------------------------------------------------- Los hijos de las remesas Detr·s de las remesas, que hoy constituyen el principal rubro de divisas del paÌs, se esconde una realidad social desgarradora y hasta ahora ignorada. Por Natalia Villegas* Cuando Beatriz Helena Rojas tenÌa 19 aÒos le revisaba las tareas a su hermano de 7, lo llevaba al mÈdico, recibÌa las llamadas de la profesora si se portaba mal en el colegio y, si tenÌa tiempo, asistÌa con Èl a las reuniones de padres de familia. Hoy esta joven pereirana tiene 23 aÒos y contin™a asumiendo la jefatura del hogar como lo hace desde que su mam· abandonÛ el paÌs. Hace cinco aÒos su mam· vio la posibilidad de ganar el dinero que le permitirÌa sacar adelante a sus cuatro hijos. Siguiendo el ejemplo de una prima, hipotecÛ su casa en el barrio LÈon Su·rez de Pereira y con cuatro millones de pesos se fue a probar suerte en EspaÒa. DejÛ en Colombia a Beatriz y a sus hermanos de 6, 17 y 21 aÒos al cuidado de una tÌa que vivÌa en la cuadra de enfrente. Pero pasado un aÒo se dio cuenta de que su tÌa, que recibÌa mensualmente la plata enviada por su mam·, no habÌa pagado las cuotas de la hipoteca. Entonces Beatriz se responsabilizÛ del hogar. Hoy esta joven recoge en una casa de cambios entre 700.000 y un millÛn de pesos mensualmente, con los que paga el mercado, la salud y la educaciÛn de ella y sus hermanos menores. La mejorÌa econÛmica es indudable, pero la ausencia de su madre ha sido una carga difÌcil de llevar. A Beatriz le tocÛ madurar antes de tiempo. Gustavo, el hermano que le sigue y quien viviÛ su adolescencia bajo su cuidado, y Juan Ernesto, el m·s pequeÒo de todos, dicen que tienen dos mam·s. De la verdadera, los recuerdos vivos ya son pocos. La relaciÛn con su mam· en EspaÒa se reduce desde hace cinco aÒos a las conversaciones telefÛnicas casi monosil·bicas de cada ocho dÌas. Mientras tanto, Juan Ernesto pasa gran parte del tiempo sÛlo en su casa o en las calles del barrio, pues su segunda mam·, su hermana, sale a trabajar desde las 7 de la maÒana y regresa a las 9 de la noche despuÈs de sus clases en el Sena para graduarse como auxiliar contable. En ese misma cuadra del barrio LeÛn Su·rez, otro pequeÒo vive con su abuela de 76 aÒos; cruzando la calle, dos niÒas viven con su tÌa; justo en la casa del lado, un niÒo vive con su hermano mayor y la esposa; y en la manzana siguiente otro m·s acaba de conocer por Internet al pap· que le envÌa dinero desde que tenÌa 6 meses de edad. Estos casos se replican una y otra vez en diferentes lugares del paÌs. Pero en Pereira, Dos Quebradas y la Virginia se multiplican pues allÌ se concentran las mayores emigraciones internacionales en Colombia: de 100 familias, 15 tienen al menos un miembro que reside de manera permanente en el exterior y m·s de cuatro tienen un familiar que ha regresado. Las historias de esa regiÛn revelan una realidad social escondida detr·s de esa 'mina de oro' que descubriÛ el paÌs hace poco tiempo: las remesas. Detr·s de esos 3.500 millones de dÛlares que entran al aÒo al paÌs -el 3,9 por ciento del PIB- y de los que ya todos quieren sacar provecho hay una problem·tica hasta el momento ignorada. En esa zona centro-occidental del paÌs, la OrganizaciÛn Internacional para las Migraciones (OIM), la CancillerÌa de Colombia y el Dane, con la ayuda de las ONG Aesco y Alma M·ter, realizaron el estudio 'MigraciÛn internacional, el impacto y las tendencias de las remesas en Colombia', pionero en su campo . En Èl quedÛ claro que las poblaciones m·s beneficiadas por las remesas est·n sufriendo conflictos de alto impacto social, especialmente en los estratos uno, dos y tres. Uno de los m·s graves es el que ya se denomina 'familia transnacional': esas familias que se desintegran, donde se separan las parejas o los padres de sus hijos, y que intentan mantener un lazo a pesar de la distancia. NiÒos huÈrfanos con padres vivos Los padres son por lo general los primeros en emigrar. Y m·s recientemente, las mam·s. El estudio revela que 54 por ciento de los migrantes son mujeres. Por eso los m·s afectados en todo este proceso son los hijos. Violencia familiar, rebeldÌa, bajo rendimiento y deserciÛn escolar, adem·s de mayor propensiÛn a la delincuencia y a la drogadicciÛn, son algunas de las consecuencias del desequilibrio emocional que les causa a los niÒos y adolescentes la partida de sus padres. Cuando la profesora Marta Cecilia ArÈvalo felicita por su buen comportamiento a Sebasti·n, uno de los tantos estudiantes del colegio Byron Gaviria de Pereira que vive con su abuela, lo ™nico que Èl responde es: "øYo me comportÈ bien?, eso no se lo cree nadie". Hace 20 dÌas Sebasti·n, de sÛlo 14 aÒos de edad, estuvo retenido tres dÌas por la PolicÌa por robar las carteras a las viejitas de su barrio. "Eso no lo hace por necesidad. A Èl le mandan todo lo que necesita y hasta m·s. Eso lo hace por rebeldÌa, porque se volviÛ asÌ desde que su mam· se fue", dice la profesora Marta. Cuando su abuela lo regaÒa, el grito de reproche "°usted no es nadie!" es lo primero que se oye. Y mientras su mam· lo llama por telÈfono para imponerle disciplina a miles de kilÛmetros de distancia diciÈndole "si te portas bien te mando otro regalo", los niÒos del barrio le aconsejan que falte al colegio "porque igual su mam· lo dejÛ por ac· tirado y nada que manda por usted". AsÌ se maneja la situaciÛn en el hogar: en medio de un ambiente hostil y de violencia porque en muchas ocasiones los niÒos pierden todo el sentido de autoridad y porque las abuelas o tÌas no son capaces de mantener el control. Y porque los pap·s siguen desde el exterior intentando manejar la situaciÛn, tomar decisiones, regaÒar, premiar, educar. Incluso varias profesoras reciben llamadas cada ocho dÌas de un padre o una madre que desde EspaÒa intenta ejercer su rol y hacerle seguimiento al rendimiento escolar del pequeÒo, que en el colegio se comporta igual de mal. El estudio arroja indicios de que la indisciplina, el bajo rendimiento y la deserciÛn escolar aumentan cuando se trata de niÒos con padres en el exterior. "Es muy f·cil saber cu·les son los niÒos que viven esa situaciÛn. Yo me quedÈ aterrada cuando supe que el mejor alumno de mi clase tiene la mam· en EspaÒa. No lo podÌa creer porque es una excepciÛn a la regla", dice Marta Cecilia. Alex·nder, un adolescente pereirano, adem·s de bajar el rendimiento escolar, aumentÛ considerablemente su vida nocturna cuando su mam· decidiÛ viajar a Burgos motivada por sus primas que vivÌan en esa ciudad. DejÛ a cada una de sus hijas, de 10 y 15 aÒos, con una tÌa diferente y a Èl, de16 aÒos, lo dejÛ con el pap·. AhÌ empezaron las aventuras del adolescente. Cuando el pap· llegaba cansado de su trabajo y se acostaba a dormir a las 9 de la noche, Alex·nder salÌa de la casa y se quedaba en la calle hasta las 4 de la maÒana con sus nuevos amigos: una pandilla juvenil de El Dorado, uno de los barrios m·s violentos de Pereira. HabÌa pasado sÛlo un mes y su mam· decidiÛ devolverse a Colombia cuando una de las tÌas le confesÛ que la situaciÛn se habÌa salido de control. "PerdÌ la plata que le metÌ al viaje y sigo endeudada, pero si no hubiera vuelto mi hijo estarÌa todavÌa consumiendo drogas y no lo hubiera sacado adelante como lo hice", dice esta seÒora que volviÛ hace ya cuatro aÒos. Ahora Alex·nder est· a punto de graduarse del colegio. Madres precoces No sÛlo tienen que asumir prematuramente el rol de madres las hermanas que como Beatriz quedaron al cuidado del hogar. El embarazo precoz entre adolescentes, muchas de ellas convertidas en madres solteras, tambiÈn es recurrente entre los que ya se empiezan a conocer como 'los hijos de las remesas'. Jhoana MartÌnez es una de ellas. Su mam· aceptÛ llevar droga a EspaÒa como ™ltimo recurso para superar la pÈsima situaciÛn econÛmica de su familia. Pero en el momento en que pisÛ el aeropuerto de Madrid la detuvo la PolicÌa y la llevÛ a prisiÛn. La familia se desintegrÛ: Jhoana, de 19 aÒos, y su hermano menor, de 12 aÒos, se quedaron a cargo de un tÌo. El otro hermano de 18 se fue a vivir con una prima. TranscurriÛ un aÒo y el tÌo se fue a vivir a Estados Unidos con su familia. Jhoana y su hermano menor se quedaron viviendo solos en una casa arrendada, y al poco tiempo la jovencita quedÛ embarazada. Hoy, seis aÒos despuÈs de la partida de su madre, el hermano mayor tiene 24 aÒos y vive en EspaÒa con su esposa de 22 y su hija de 3; Jhoana tiene 25 y vive con su hija de 4 y con su hermano de 18 en una casa del barrio JapÛn de Dos Quebradas. Por el dinero no se preocupan. A los pocos meses de estar en la c·rcel, su mam· empezÛ a enviar entre 100 y 200.000 pesos; hoy envÌa entre 600 y 700.000 pesos, que les alcanzan para cubrir los gastos del hogar. Y es que las reclusas tienen la obligaciÛn de estudiar y de trabajar, y el trabajo es remunerado. Hoy la mam· de Jhoana se encuentra en una especie de casa c·rcel, donde tiene permiso de salir de dÌa para trabajar con la condiciÛn de volver en la noche. Y asÌ lo hace, pues todo parece indicar que despuÈs de estos seis aÒos en prisiÛn por fin quedar· libre en enero. Por ahora se dedica a ganar el dinero suficiente para que su hija, su hijo y su nieto puedan tener lo necesario. "Ver niÒas embarazadas de 12, 13 y 14 aÒos es muy com™n, y si uno se pone a averiguar, la mayorÌa tiene los pap·s en el exterior", dice HÈctor, lÌder comunitario y presidente de la junta de acciÛn comunal del barrio Nuevo PeÒol, uno de los sectores con m·s densidad de migraciÛn en Pereira. De las 98 familias que viven en esa pequeÒa manzana que conforma el barrio, 22 de ellas tienen uno o varios familiares que trabajan en otros paÌses. HÈctor asegura tener m·s de 20 familiares afuera, entre hermanos, primos, tÌos y sobrinos. Su hermano se fue para EspaÒa hace 5 aÒos y es el que sostiene a gran parte de la familia que todavÌa vive en Pereira. A la casa de su mam· le mandÛ construir dos cuartos para que los hijos de su primer matrimonio se fueran a vivir con ella, pues se dio cuenta de que su ex esposa sostenÌa incluso a su nueva pareja con la plata que le mandaba para el mantenimiento de sus hijos. Ahora envÌa dos millones de pesos para los que da instrucciones especÌficas: 400.000 pesos para la cuota de la casa de su primo, 600.000 para las necesidades de sus hijos, entre esas los tenis nuevos que uno de ellos se quiere comprar, 200.000 para la tÌa que le ayuda a la abuela a cuidarlos, otros 600.000 para los gastos de la abuela. AsÌ los reparte hasta el ™ltimo centavo. En esa casa es el hermano de HÈctor el que manda. Da las ordenes y dice cÛmo, cu·ndo, dÛnde y a quÈ horas debe funcionar todo. Es el de la plata y asÌ estÈ al otro lado del charco tiene el poder para decidir sobre el futuro de su familia, que por cierto lo considera un hÈroe. A Èl le fue bien econÛmicamente, sobre todo porque tenÌa sus papeles en regla. Pero muchos otros son los derrotados: esos que hicieron que su hermano hipotecara la casa o renunciara al trabajo para recoger la plata de la liquidaciÛn, y vuelven con las manos vacÌas porque los deportaron por falta de papeles o porque se dieron cuenta de que irse a trabajar a otro paÌs es m·s duro de lo que piensan los que se quedan en Colombia recibiendo las remesas. ReagrupaciÛn o divisiÛn definitiva El hermano de HÈctor es el jefe de la familia que tiene en Colombia. Pero ahora tambiÈn es el jefe de la nueva que tiene en EspaÒa. Por eso no va a cumplir por ahora la promesa de llevarse a sus hijos a vivir con Èl. La mayorÌa de los emigrantes, sobre todo si son el pap· o la mam·, se van con la idea de trabajar un tiempo y llevar m·s tarde a su familia al nuevo paÌs. En muchos casos esa reagrupaciÛn es posible, tanto que el estudio sobre migraciones y remesas demuestra que esa es la segunda causa de migraciÛn en Pereira, Dos Quebradas y La Virginia, con el 23 por ciento. Sin embargo, este reencuentro se ve frustrado en muchos casos. La soledad en el nuevo paÌs es muy grande para quien dejÛ toda su familia en Colombia, y es muy com™n que al poco tiempo los que emigran ya tengan nuevas parejas y estÈn formando otro hogar. Los que sufren esta decisiÛn son los niÒos y adolescentes. Se han detectado ya varios casos de intentos de suicidio de jÛvenes cuyos padres en el exterior han conformado un nuevo hogar. La frustraciÛn de esperar en vano aÒo tras aÒo a que las promesas de llevarlos con ellos se cumplan a veces no se compensa con las remesas, siempre puntuales, revela el trabajo de Aesco, una ONG que trabajÛ en el estudio realizando grupos focales con personas afectadas por la migraciÛn en el centro occidente del paÌs. El trabajo tambiÈn es un obst·culo para la reagrupaciÛn. Ganar buen dinero en otro paÌs y mandar remesas de m·s de 600.000 pesos significa tener dos empleos. Son jornadas que pueden empezar a las 5 de la maÒana y terminar a las 12 de la noche. Si la mam· o el pap· manda por sus hijos, implica en la mayorÌa de los casos renunciar a una de las dos jornadas para poder cuidar de ellos. AsÌ las cosas, el nivel econÛmico se reducirÌa considerablemente. Posiblemente Beatriz, la joven de 23 aÒos que a los 19 empezÛ a cuidar a sus hermanos, pueda ver el reencuentro de su familia. Su mam· ya empezÛ a hacer los papeles para llevarse a su hermanito de 11 aÒos. Y a su hermano de 22 ya le est· sonando la idea y es posible que despuÈs de graduarse de la universidad decida viajar a EspaÒa. Sin embargo, ella est· empeÒada en quedarse en Pereira. Por ahora tiene su empleo y no est· dispuesta a pasar los trabajos de su mam· en el paÌs europeo. Lo que espera es formar una familia en Colombia y nunca verse obligada a tomar la decisiÛn de emigrar fuera de su tierra. *Periodista de ConexiÛn Colombia