LA GUERRA1
BRUNO MARCOS CARCEDO
 
“Cuando arde el sol en las playas del mundo.
Mas ¿qué importan a mi vida las playas del mundo?
Es esta solamente quien clava mi memoria.”
Luis Cernuda 2


“El modelo de nuestro mundo que se establece tras el delirio de la información es Babel, e Internet es un signo de ello. La megaciudad es Babel ...¡Y Babel es la guerra civil!”

Paul Virilio 3
En el Medievil 4 el héroe en el que introducimos nuestra identidad virtual está muerto antes de empezar la aventura, camina por el país de los muertos porque se trata de un tiempo en el que los muertos son muchos más que los vivos, un tiempo en el que el imperio de los que han muerto para siempre es más intenso y complejo que el de los vivos.

Dante y Hércules habían bajado ya antes al reino de Hades pero ellos seguían estando vivos, volvían a la vida enriquecidos, resituados frente al mundo.

La especulación cosmológica dice que nuestro Universo se expande y por lo tanto se hace delgado y que llegará el punto en que muera y que para entonces tendremos que haber previsto la huida a otro Universo, el salto de Universo.

En los laboratorios de biogenética se pueden conseguir cinco kilómetros cuadrados de piel a partir de un centímetro y se prevé que en menos de veinticinco años hagamos órganos, hígados, riñones, etc., que la nanotecnología asistirá a nuestro cuerpo instalándose dentro de él. Se alargará nuestra vida. Tal vez no moriremos nunca, y, si no moriremos nunca: ¿cómo podremos pensar en algo que no sea lo físico, cómo podremos entonces evitar la nitidez áspera de lo real arrancando la piel de nuestra sensibilidad, la fisicidad?. Compulsión de la perceptividad. Hipersensibilidad. Irritación de los órganos perceptores. Desaparición de la metafísica. ¿Cómo evitar entonces la colisión?.

En el tiempo del no tiempo , del presente continuo, nuestra mente ha arrojado al inconsciente la muerte como un enigma que ha sido incapaz de resolver y ha fingido así superarlo, lo ha anulado en lugar de resolverlo de forma que ha creado sobre ese inconsciente un suelo irreal sobre el que la subjetividad contemporánea camina.Ha hecho a los objetos transparentes y en el mismo instante en que estos han asumido esta condición el enigma ha volado.

La desubicación histórica, filosófica, política y psicológica son los signos de la vegetación que acompaña a ese paseo. Un paisaje donde lo real se vuelve irreal, hiperreal, muy nítido. 

Irreal porque desaparece el concepto que da sentido a todos los demás conceptos, la muerte, en cuyo espejo todas las cosas habían de reflejarse para ser dotadas de sentido e irreal porque la ocultación de la muerte necesita sus escenografías que oculten los signos de la vegetación real.
Una luz nueva alumbra al mundo, una luz artificial en la que el reloj de sol ha sido paralizado porque este sol no gira, este sol que nosotros hemos encendido nos alumbra siempre, este presente inaugurado, esta vida a la que accedemos no es tan vitalista como soñamos sino totalmente virtual, irreal, un vitalismo inquietante y extraño, porque el sol real da miedo de verdad, como toda nuestra existencia sin sentido. Sólo la aventura real5, la que ponga en juego nuestra vida podrá suplir con la felicidad a la lectura, al sentido y a la ficción.

Pensar vuelve loco, sólo una guerra puede resituarnos. La recuperación de la paranoia y el abandono de la esquizofrenia, ser predadores y objeto de depredación. La aventura puede crear un suelo de reencuentro con la paranoia, una experiencia del límite que nos haga abandonar nuestro deseo de silencio vital, de ausencia de contenido invadido por el deseo de narrar lo acontecido venturoso, aquello que ha puesto en juego nuestra vida real: la aventura, la guerra.

Internet es el escenario del tiempo real, un espacio que hemos creado6, un espacio fenomenológico, un espacio de acción. Mientras no se establezcan los patrones, las guías directrices que canalicen y discriminen los mensajes será un territorio de nadie, un territorio de libertad, con el establecimiento de los patrones el territorio de libertad quedará reducido a medio para el tráfico de mensajes, con lo que como dice Paul Virilio “si mañana amamos únicamente al que está lejos”7 no sólo colisionaremos con lo próximo sino también con lo físico, lo virtual más real que lo físico, el nomadismo virtual, el nómada sedente, la desidentificación del internauta creará otra escena de interrelación, la guerra que ocurre detrás de la interface, esta escena tal vez generará la contienda civil como dice Virilio que ocurrirá en el espacio físico, pero también, la contienda global la que ocurrirá dentro de Internet, una guerra sin frentes, acompañada de pequeñas guerras físicas8, la guerra total9 cuyo escenario será el espacio informático y donde se reunifique el lenguaje de la guerra10 ,la invasión vírica del espacio informático, la destrucción sistemática de la memoria en todas direcciones, toda nuestra posesión virtual bajo las asechanzas, bajo el miedo a la desaparición. ¿Por qué el hecho de dialogar por internet con el que está al otro lado del planeta nos va a hacer amigos, como dice Virilio, no ocurrirá, en todo caso, que este diálogo se tornará en vehículo para que sigamos haciendo la guerra, y tal vez, no ocurrirá que bajo nuestro diálogo exista siempre la colisión, el axioma por el cual toda psicología busca siempre la muerte de la otra?.
Por nuestra cabeza pasa la imagen de las playas del mundo pero es esta que pisamos la que nos deslumbra, en ella deseamos tener el amor o la guerra, algo que nos trasforme, algo que como el arte que cruza el límite no sustituya al mundo sino que nos resitue frente a él.

“El accidente es un milagro al revés, un milagro laico, un revelador”.11Poner en juego nuestra existencia real para recuperar la autenticidad en la mirada, en la percepción de nuestra propia existencia.La guerra como “- única higiene del mundo -”12 en el sentido futurista, en su vitalismo13, como higiene psicológica.
El héroe del Medievil está atrapado para siempre en la seducción que el infinito mundo de ultratumba crea igual que  nosotros estamos atrapados en la seducción del presente, donde vivimos como si no fueramos a morir nunca, sólo ser un Dante que baja a la muerte (guerra - peligro de muerte) puede resituarnos frente a la pura fascinación que nos vuelve adimensionales cuya fisicidad extrema también, de todas formas, nos llevará a la colisión, colisión sin catársis. Traer del destierro al drama, al drama real que puede herirnos, destrozarnos, quitarnos la existencia y no sólo el drama de la snuff movie a la que asistimos vía media.

¿Acaso la guerra con el prójimo, desde siempre en el tiempo histórico de la historia y desde siempre en el tiempo psicológico - la infancia -, no ha sido el aire que respiramos, solamente eclipsado momentaneamente por la unión que bajo el sentido patriótico se producía contra lo extraño, lo extranjero?.

Internet puede ser que origine el amor al lejano, pero Virilio se equivoca con que esto inugurará el odio al prójimo puesto que este odio estaba en nosotros desde el primer tiempo, y se equivoca en que Babel sea la guerra civil puesto que Babel es el delirio de la democracia, y, la guerra que crea Babel es la que mueven las nostalgias del totalitarismo discursivo frente a la inhabitabilidad de ese delirio, el entendimiento de que dicho totalitarismo es la única forma de paz.

Si, como parece, se nos hace inhabitable este presente continuo en el que habitamos y en el que la Modernidad nos prometió que no moriríamos nunca, ¿cuál será el accidente, el milagro al revés, que abra esta dimensión plana, este delirio, qué guerra nos devolverá desde las playas del mundo a la que realmente pisan nuestros pies, donde la guerra y el amor tienen la misma categoría ontológica, donde la pasión de la vida real nos restituya a las proximidades de la verdad?.
 


Notas

1 Este ensayo, a excepción de la nota número 10, se comenzó a escribir antes del estallido de la guerra de Kosovo en la antigua Yugoslavia. Su sentido está en ser escrito y leído en tiempo de paz.

2 Luis Cernuda, La realidad y el deseo.En Invocaciones, en el poema El joven marino, Ed. Fondo de Cultura Económica, México, 1992, Págs. 122-123.

3 Paul Virilio, El cibermundo. La política de lo peor (Entrevista con Philippe Petit), Trad. Mónica Poole, Ed. Cátedra, col. Teorema, Madrid, 1997, Pág. 78.

4 Medievil  es un juego virtual de videoconsola Playstation.

5 ”... si uno pudiera despojarse incluso del vellocino escaso de la propia piel y arrojarse así, ajeno y más desnudo a la inmensidad de un presente del que no quedará recuerdo”. Miguel Morey, Deseo de ser piel roja , Ed. Anagrana, Col. Argumentos, Barcelona, 1994, Pág. 218.

6 En 1998 creé una obra de arte web titulada Pensar vuelve loco cuyo sentido radicaba en la concepción de internet como un espacio nuevo, un espacio de almacenaje, un espacio de acción, en el cual yo iba reservando espacios para pensar, como si de una agenda personal virtual se tratase, espacios reservados para pensar en cosas personales e íntimas, en personas que han muerto o que morirán, que no han nacido y que un día morirán, etc. espacios que tal vez nunca sean llenados, o tal vez con esta reserva ya lo están. En este mismo sitio web.

7 ”pero si mañana amamos únicamente al que está lejos sin ser conscientes de que odiamos a nuestro prójimo porque está presente, porque apesta, porque hace ruido, porque me molesta y me requiere, a diferencia del que está lejos - del que me puedo zafar - entonces, si mañana nos empeñamos en preferir al que está lejos en detrimento del que está cerca destruiremos la ciudad, es decir, el derecho a la ciudad.” Paul Virilio, op. cit. Pág. 44.

8 ”¿Resulta aceptable que no nos tomemos en serio esos asesinatos por considerarlos guerras civiles, también concidos como “odios ancestrales”?”. Susan Sontang, La guerra, “nuestra” Europa y la “otra” Europa , en El País, 24 de Abril de 1999.

9 ”... más del 80% de los videojuegos actuales prepara a la juventud de los países desarrollados a luchar, vengar y matar a personajes virtuales”. Rafael Lozano Hemmer, en Arte Virtual y Reactivo, en el catálogo Arte virtual. Doce propuestas de Arte Reactivo. Exposición realizada en Metro Ópera, Madrid, 1994, Ed. Electa, Madrid, 1994, Pág. 14.

10 El lenguaje de las guerras ha sido trastocado, hasta el establecimiento de la lógica de la disuasión, inugurada con la aparición de la estética de la bomba atómica, el lenguaje de la guerra hablaba con las mismas palabras, a la escalada nuclear le respondía otra escalada, a la intimidación la disuasión. Pero hoy esta convención linguística ha desaparecido. El error de los americanos en la guerra de Kosovo ha sido creer que hoy en Europa podría funcionar la lógica de la disuasión como en Irak, una guerra sin desembarco, sin invasión terrestre, sin imágenes, una guerra que como dice Baudrillard no ha tenido lugar, una guerra sin víctimas americanas, donde los soldados irakíes se rinden a los aviones sin piloto, una guerra rápida, aérea, el antivietnam. Europa no es Irak y hoy por hoy no es lo mismo que muera un europeo que un irakí. Al lenguaje de la guerra disuasoria-intimidatoria Slobodan Milosevic responde con otro lenguaje, a los bombardeos de los tomahawks él responde con crímenes domésticos, con la expulsión de los albano-kosovares, a un tomahawk se le puede neutralizar con un cuchillo de cocina. Esta lógica de ruptura del lenguaje de la guerra es la que se utiliza en las contiendas civiles en Europa, el que están poniéndo en juego todas las formas de terrorismo europeo y cuyo punto de algidez estuvo en el secuestro y porterior ejecución y asesinato de Miguel Angel Blanco por parte del grupo terrorista E.T.A.. Este fue el hecho más significativo ocurrido en todo el tiempo en el que llevamos asistiendo al terrorismo, todo un estado puesto en jaque, un estado de personas, no sólo de instituciones, invadiendo los canales de tráfico de mensajes y asistiendo al hecho universal de una ejecución a hora exacta. Todos los asesinatos anteriores no son en absoluto comparables a este, este pone en jaque a todos los estados del mundo y por ende su propio concepto, da un paso más allá de Auschwitz porque inaugura el tiempo futuro, la ejecución de un inocente en tiempo futuro acelera nuestro sentimiento de impotencia, culpabilidad y derrota. Una fuerza minúscula crea un corredor de la muerte, dicta sentencia. Las guerras del futuro tendrán una dislocación del lenguaje de la guerra, la aparición de un frente no lineal, su disolución, además de sus nuevos escenarios, la falta de guerras internacionales que unían a los habitantes de una nación harán de la ciudad una selva áspera donde la colisión será nuestra forma de diálogo, la pelea como en la infancia.

11 Paul Virilio, op. cit., Pág. 88.

12 Marinetti, Manifiesto futurista  , publicado en el periódico Fígaro, París 20-2-1909, en El arte del siglo XX (I) La construcción de la Vanguardia (1850 - 1939) . Valeriano Bozal, Ed.. Cuadernos para el diálogo, Madrid, 1978, Pág. 85. 

13 El grito vitalista europeo siempre ha sido dramático y siniestro, a través de la muerte, del nihilismo asesino, vida y muerte, eros y thanatos. El grito necrófilo de Millán Astray ante Unamuno pistola en mano: Muerte a los intelectuales. Muera la inteligencia. Viva la muerte. Es una forma del vitalismo, un buscar el punto álgido de la vida en el único lugar donde se halla, en el filo de la muerte.