GRADO CERO (THEN BURST)

#La historia ha demostrado, en el conflicto de voluntades, que lo que habíamos de construir no era posible hacerlo sin incluirnos a nosotros mismos en proyecto (proceso). Esa inclusión pone en evidencia que somos pedazo, parte, es decir que no hay artífice de la construcción. En ese supuesto, nuestros esfuerzos no irían ya más destinados a crear estructuras unitarias de comprensión, sino a modular las ya existentes, transparentando los complejos rizomas comunicativos que las sustentan de hecho.

#Aquello que nadie puede reconstruir, que no se puede reensamblar, constituye fragmento, o también fragmento de fragmento.

#Aceptar ese supuesto significa alcanzar un grado cero de distancia con lo real. Abolir la separación de las relaciones unívocas cuyo eje siempre es uno mismo, sujeto centrado que establece categorías o, más comunmente dicho, “mundos comunicativos” escindidos sin alguna permeabilidad entre ellos.

#Las diversas concepciones de lo existente se han articulado de un modo aislado creando “mundos” independientes debido, sobre todo, a un entendimiento psicologista del “yo” que tiende a construir historias individuales fijadas por círculos concéntricos de proximidad o afinidad que se alienan entre sí. Esto conduce a una contradicción fatal del pensamiento: la autoalienación.

#Una pregunta que viene implícita en todo existir: ¿desde dónde pensamos?
A menudo se ha tratado de localizar el pensamiento en la visión, en el ojo. Toda ilusión de perspectiva nos sitúa frente al espacio. El único modo de reconocernos como existentes sería a través de la medida con el afuera que proporcionan los sentidos, pero creer en esos resultados de un modo teórico es un error pues cada sensibilidad ofrece distintas medidas. En mi opinión lo que se ha venido denominando “el subconsciente” es símplemente un error de posición de los cuerpos por imposibilidad de ser otra cosa que no sea ellos mismos, la tensión de un deseo de evadirse que es irrealizable. Pensar que se puede eludir este error, realizar el subconsciente, se me antoja como una tentación perversa de exploración de los límites del reverso, de formación de una autoconsciencia perfecta, pero maquínica, precintada, realmente algo pavoroso.

#El arte cuenta con los errores y goza de ellos.

#Lo único verdaderamente inconsciente es la propia consciencia, lo único que nos permite saber de ella son ilusiones como la del tiempo y el espacio. Buscar pues una consciencia o inconsciencia real es tarea absurda.

#”El inconsciente no quiere decir nada, tampoco el lenguaje” (Gilles Deleuze).

#Lo único auténticamente real son los roces, choques o intercambios, el resto son sólo imaginaciones.

#La fascinación de la imagen libera en bastante medida de la responsabilidad del acto, distanciando lo real en instante observable, falso espejo de un subconsciente inventado que no nos resulta útil, sino que nos somete a modelos que seguimos, por creerlos adecuados, haciendo de nuestro tiempo un espasmo imaginario.

#El dilema entre tratar bien la realidad, bien el individuo como algo estable, no se resuelve sin aceptar el mutuo transvase, la relación en ambas direcciones,

#Grado cero equivale a desinflar la, ya insostenible, ilusión de un subconsciente aislado de nosotros mismos, que dibuja el diagrama de nuestra existencia y nos hace disfrutar con sus filigranas.

#Uno de los métodos empleados para mantener un Grado Cero es la saturación, neutralización del juicio, liberar de la responsabilidad del juicio, de lo infinito, que comienza una ficción del yo, para símplemente anexionar, utilizar. Este estatus provoca inexorablemente un evidenciamiento de la apariencia de las cosas que hace que estas no sean “algo más” sino solo partes de un contexto que determina su significado y su recepción. Ampliación de la visión que permite nuestra inclusión en estas relaciones.

#El conflicto de lo real, el brutal encontronazo de los cuerpos en los mismos espacios nos empuja al refugio en la actividad mental, pero este refugio sólo es la ilusión de demarcación de un territorio que dificilmente podemos asegurar, aislar de invasiones constantes.

#”Por la memoria me fundo fuera del tiempo, retroactivamente” (Emmanuel Lévinas)

#El arte ha sido y es el único medio para entrar definitivamente en lo real de un modo activo acortando distancias tales como teoría y praxis, pensamiento y acto, como modo de reducción de todo lo denominado interpretación entendida esta como justificación de una entidad estable de comprensión. Diversas estrategias se han empleado en el arte para lograr tal propósito, siendo todas ellas formas de ¨hacer hablar¨ a la cosa, no en un sentido formalista de descripción técnica o de establecimiento de modelos estéticos sino más bien de demostrar que tales modelos se dan siempre de un modo ilusorio. Desde Malévitch al minimalismo más riguroso, el conceptual art o también Warhol y el Pop Art, todas son manifestaciones que intentan, ante todo, cerrar la opción a una valoración aislada de su contexto. Forzar una derivación del significado hacia aquello con lo que conectan.

#Los esfuerzos del arte por fusionarse definitívamente con lo cotidiano en una comunicación no mediada por agentes o intereses espectaculares no es un fin en sí mismo, sino un medio de demostrar que no existe fin alguno más que el de la pura transformación de las estructuras fundamentales y periféricas de lo real de acuerdo con las exigencias de cada situación.

#De este modo el Grado Cero del arte empleado como método, nos acerca a convertirnos en potencia revolucionaria que se deja utilizar por las situaciones sin miedo a perder sus propias finalidades, pues no posee alguna que no sea universal.

#El concepto de interdisciplinariedad en el arte tiene que ver con esa idea de potencialidad y no con el hecho de utilizar diversos soportes de expresión, pues todo lo que existe ya es soporte de nuestros actos comunicativos.

#El arte cuando parte de un Grado Cero, no quiere ser arte, tampoco quiere ser nada, solo estallar en infinitas moleculas. Dejar de hablar de él es hablar al fin con su lengua- siempre en idioma extranjero.

David García Casado

davidgc@w3art.es


Notas

(1)Para un desarrollo más amplio y preciso, véase ¨Nuevas estrategias alegóricas¨, Jose Luis Brea, Tecnos, Madrid, 1991.